Cuenta Julio Verne que el secreto mejor guardado del Capitán Nemo está en Vigo. ¿Sabías que aquí venía el submarino Nautilus a aprovisionarse de oro? En la ría de Vigo hay docenas de galeones hundidos cargados con los metales preciosos de las Américas. Tesoros ocultos, devorados por el mar, que muchos siglos después todavía no han salido a la luz.

Pero hay otros tesoros más visibles, al alcance de todo visitante. Pasear por el Casco Vello y tomar unas ostras en A Pedra; disfrutar de la playa de Samil, tostándose al sol durante el verano o contemplando las olas al romper en el invierno; perderse en el Parque de Castrelos, con su pazo y sus jardines; o abordar las Cíes, las islas de los dioses que protegen la ciudad desde que el tiempo es tiempo.

Pero aún más hay más secretos, más opciones, más planes. Como O Castro, el monte ubicado en pleno corazón de la ciudad desde donde Vigo cae de modo abrupto hacia su costa, y que ofrece una impresionante puesta de sol.

O como la legendaria noche viguesa, aquella que impulsaba la movida en los 80… Abierta hasta el amanecer.

Esto es Vigo, la mayor ciudad de Galicia. Una ciudad moderna y emprendedora, abierta al mundo. La Ciudad Olívica que hace honor a un gran olivo plantado por los Caballeros Templarios cuando regían la feligresía de la antigua iglesia, hoy Colegiata de Santa María. Aunque el olivo con el tiempo fue derribado, actualmente existe otro que lo rememora – y que se dice desciende del mismo árbol – en el Paseo de Alfonso XII.

¿Todavía quieres más secretos? Los hay, como las meigas. Pero tendrás que venir a descubrirlos.

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