Hoy os proponemos una ruta por la parte más occidental de la península del Morrazo, en las playas con vistas a las Islas Cíes del ayuntamiento de Cangas. La playa de Nerga será nuestra primera parada. Esta destaca especialmente por el complejo dunar y por sus aguas tranquilas.
Siguiendo la ruta por la costa, alcanzamos la playa de Barra. Para llegar hasta ella, tendréis que acceder por pistas sin asfaltar que os irán introduciendo en la salvaje naturaleza, al tiempo que el estrés desaparece mientras se reactivan todos vuestros sentidos. Este arenal es ventoso, pero ideal para el baño por tener un oleaje moderado.
Completando este conjunto, encontraréis una playa un poco más íntima, pero de igual belleza. La playa de Melide os aguarda rodeada de un gran pinar encargado de proporcionar refugio en las horas de más calor. Desde este arenal, la vista sobre las Cíes es grandiosa, parecen tan próximas que no da la impresión de que estén separadas de la tierra.
Otro lugar que os ofrecerá unas vistas espectaculares de las islas es el faro de cabo Home, situado en el punto de la Península Ibérica más próximo a las Cíes. Rodeado por agrestes acantilados, pertenece a la formación luminosa que permite la entrada a la ría de Vigo. La densa niebla que invade la costa frecuentemente provocó que desde 1888 el faro cuente con una sirena a la que se le puso lo apodo de la “Vaca de Fisterra”, como la del mítico faro de la Costa da Morte, para avisar a los navegantes del peligro existente.
Como muchos otros lugares en los que ocurrieron tragedias, cabo Home alberga leyendas sobre monstruos causantes de naufragios. La más popular es una que perdura, gracias a la tradición oral, desde hace más de cinco siglos. Por aquella época, todos los pescadores que sobrevivían a la fuerza del mar salvaje de cabo Home anunciaban que la mayoría de los barcos se hundían de manera extraña, y que vislumbraban unos dientes afilados. Un día oscuro de tormenta el monstruo marino salió del agua y amenazó con devorar a todos los habitantes de Hío. Según cuentan, era más grande que 143 elefantes, pero un guerrero llamado Oridón decidió enfrentarse a él. Después de muchos intentos, encontró la manera de acabar con él gracias a su escudo y a la aversión del monstruo a la luz solar. El monstruo de cabo Home, agonizando, se hundió en el mar dejando sus púas fuera y poco a poco se fue petrificando. Hoy en día, esas púas todavía son visibles, ya que ahora son las rocas afiladas que hay junto al acantilado de cabo Home. Acercaos a verlas, pero cuidado con despertarlo…


