En el monte hay restos prehistóricos y romanos y su historia está rodeada de leyendas
Declarado Parque Natural en 1978, el primero de Galicia, el monte Aloia es una auténtica atalaya a 700 m de altura con 5 miradores y extraordinarias vistas sobre el río Miño. En el monte hay restos prehistóricos y romanos y su historia está rodeada de leyendas. Se dice que aquí las yeguas salvajes son fertilizadas por el viento. También que este es el mítico Monte Medulio, escenario del suicidio colectivo de las tribus celtas antes de caer en manos de los romanos. Tal vez.
Hoy el Monte Aloia es una sinfonía de color en las alturas que cambia con cada estación: el amarillo del tojo y la retama, el blanco de la jara, el lila del brezo… Un lugar inigualable que no debería dejar de visitas en tu viaje.
La localización del Parque, en una de las zonas más densamente pobladas de Galicia y al norte de Portugal, lo dota de grandes posibilidades orientadas a la educación ambiental.
Así, la casa que el ingeniero de montes tudense Rafael Areses La paz de la naturaleza levantó en el año 1921 se emplea en la actualidad como Centro de Visitantes. En los días claros el Aloia no defrauda con las vistas panorámicas. Es un lugar muy ligado a la práctica de actividades de ocio al aire libre entre las que destaca el senderismo, integrado en la red de rutas por todo O Baixo Miño y que hasta aquí se estira desde la ciudad de Vigo.


