Entre las Rías de Vigo y Pontevedra, en el punto más occidental de la península del Morrazo, se encuentra un mundo en el que el mar y los pinos son los dueños del paisaje y en el que las vistas son de una belleza espectacular
Entre las Rías de Vigo y Pontevedra, en el punto más occidental de la península del Morrazo, se encuentra la Costa da Vela, un mundo en el que el mar y los pinos son los dueños del paisaje y en el que las vistas son de una belleza espectacular.
Como la puesta del sol desde el Faro de Cabo Home, uno de los más altos de Galicia. O los acantilados de Donón, de más de 150 metros de altura y contra los que el mar se bate furioso. O la playa de Melide, con las islas Cíes enfrente, casi al alcance de la mano, y desde la que no es raro ver a delfines jugando en el agua. O ya en la ría de Vigo, las paradisíacas playas de Nerga y Barra, esta última nudista, de aguas transparentes y rodeada de pinos que llegan casi hasta la arena.
Y dominando el cielo y la tierra, el mítico Monte do Facho, antiguo castro y santuario celta. Está solo a 160 metros sobre el nivel del mar pero su emplazamiento es magnífico para no perderse nada, desde Cabo Silleiro a Cabo Fisterra.
Ya en la antigüedad este lugar asomado espectacularmente en acantilados de más de 150 metros sobre el mar era un lugar de peregrinación. La belleza de los miradores marinos junto con las playas y los yacimientos arqueológicos siguen siendo en la actualidad los atractivos de este excelente destino natural entre las rías de Vigo y de Pontevedra.
Los descubrimientos del alto de O Facho de Donón pusieron de manifiesto un singular santuario, un «bosque de aras» compuesto por casi doscientas lajas consagradas al dios Berobreo, conservadas en el Museo Municipal de Vigo. En el castro galaico-romano se descubrieron hasta el momento 60 viviendas en un amplio recinto amurallado.
Tiene fácil acceso desde la localidad de Donón en una ascensión de aproximadamente treintaminutos. Es el punto central elevado de la Costa da Vela desde el que las vistas panorámicas alcanzan un amplio tramo de las bocas de las Rías Baixas con el Parque Nacional de las Illas Atlánticas en primer término.
En el extremo sur se sitúa Cabo de Home con tres puntas y cada una con su faro. Entre ellas acogen una pequeña ensenada con la playa de Melide y protegen, ya en el interior de la ría de Vigo, la sucesión de estos otros arenales: Barra, Viñó y Nerga, con un sistema dunar de formas poco comunes.


